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Diseño y desarrollo web

Velocidad web: encontrar qué la frena y arreglarlo

Cargad vuestra web en el móvil, con datos del operador y fuera del wifi de la oficina. Si tarda varios segundos en enseñar algo, parte de quien entra se marcha antes de leer una palabra. Nadie os avisa de esa marcha. Se nota semanas después, en una visita menos y en un puesto peor en el buscador.

Qué hace lenta una web

Casi nunca es una sola cosa. Es una acumulación: una fotografía subida a resolución de cámara sin recortar, una extensión que nadie recuerda por qué se instaló, varias familias tipográficas cuando bastaría con una, y el script de un tercero, sea un vídeo, un chat o un mapa, que se carga antes que el propio contenido.

Cada elemento por separado pesa poco. Juntos, la web tarda en enseñar algo que se pueda usar, y ese tiempo es justo el que decide si alguien se queda.

El peso de las imágenes

La foto del hero a tamaño de cámara, sin comprimir, es de lo primero que aparece al medir una web por primera vez.

Extensiones acumuladas

Cada plugin añade su propio código, se use o no en la página que se está cargando. Quitar el que no aporta nada sale gratis y se nota.

Tipografías de más

Cada familia tipográfica añade una descarga antes de que el texto se pueda leer. Con una o dos bien elegidas sobra para casi cualquier marca.

Scripts de terceros

Vídeos incrustados, chats, mapas, píxeles de medición. Cada uno depende de un servidor que no es el vuestro, y su lentitud se os pega.

Cómo se mide, y por qué no es una opinión

La velocidad se mide con las métricas públicas de Google, las Core Web Vitals: cuánto tarda en verse algo, cuánto tarda en poder pulsarse y cuánto se mueve la página mientras carga. Las define y las documenta Google, con criterios que cualquiera puede consultar.

Esas métricas entran en cómo Google clasifica el resultado, según su propia documentación sobre la experiencia de página. Un contenido flojo y rápido sigue ganando a uno bueno y algo más lento: la velocidad pesa en la cuenta, pero no es toda la cuenta.

Medimos antes de tocar nada y volvemos a medir después del arreglo. Con las dos fotos delante, el cambio se enseña con números.

Para quién no es esto

Si vuestra web ya carga rápido y el problema está en otro sitio —el texto no engancha, o nadie encuentra el teléfono—, esto no lo arregla. Medir la velocidad de una web que ya va bien es gastar en lo que no duele.

Y si lo que buscáis es que alguien compruebe la velocidad todos los meses, junto con las copias de seguridad y las actualizaciones, eso es mantenimiento web, la página hermana de esta. Aquí se mide una vez, se arregla, y se enseña la diferencia.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sabéis que mi web va lenta?

Con las mismas métricas públicas que usa Google. La medición se hace en condiciones parecidas a las de quien entra desde el móvil con datos, que es donde peor se nota la lentitud.

¿Qué es lo que más rápido se arregla?

Casi siempre las imágenes: recortarlas al tamaño en que se ven de verdad y comprimirlas sin que se note. Es el cambio con más ganancia por el menor esfuerzo, y suele ser el primero. Lo que lleva más trabajo es una plantilla mal construida o un exceso de scripts que nadie quiere quitar.

¿Vais a vigilar la velocidad todos los meses?

Aquí no. Esto es una medición y un arreglo puntuales: entramos, vemos qué frena la web, lo corregimos y volvemos a medir. La vigilancia mensual de las métricas de velocidad, junto con copias y actualizaciones, va dentro de mantenimiento web.

¿Puedo arreglarlo yo mismo?

Parte sí: comprimir imágenes antes de subirlas y no instalar extensiones que no vayáis a usar están al alcance de cualquiera. Lo que suele exigir tocar código, como la forma en que carga la tipografía o el momento en que se lanza un script que no hace falta al principio, necesita a alguien que sepa qué se puede tocar sin romper otra cosa.

¿Cuánto sube el posicionamiento si mejora la velocidad?

No hay una cifra que valga para todos, y quien la dé se la está inventando. Google confirma que la velocidad entra en cómo clasifica el resultado, pero no publica cuánto pesa frente al resto de factores. Lo que sí se puede enseñar es el cambio en las métricas, con los números de antes y después.

¿Lo hablamos?

Contadnos qué queréis conseguir y os decimos si podemos ayudaros, con los datos delante. Si vemos que no somos los adecuados, también os lo diremos.