Mantenimiento web: que la web siga funcionando el día que nadie la mira
Una web abandonada no se rompe de golpe. Va acumulando versiones sin aplicar hasta que algo falla de forma intermitente, y lo que falla primero casi siempre es el formulario de contacto. La web parece funcionar y los contactos no llegan a ningún sitio.
Qué incluye el mantenimiento web
Cinco cosas, y de las cinco la que más se descuida es la segunda.
Actualizaciones probadas
Del gestor de contenidos y de sus extensiones. Se aplican primero en una copia, porque una versión nueva rompe algo de vez en cuando y enterarse en la web publicada sale caro.
Copias que se restauran
Automáticas y guardadas fuera del mismo servidor. Una copia que nadie ha restaurado nunca es una copia que no sabéis si sirve, así que se prueba.
Aviso si se cae
Vigilancia automática. Sin esto, lo normal es enterarse por un cliente, y para entonces lleva horas fuera de servicio.
Seguridad
Cortafuegos, control de accesos y revisión de quién tiene permisos. Los ataques a webs pequeñas suelen ser automáticos, y entran por donde encuentran una versión vieja.
Cambios pequeños
Un teléfono, unas fotos, un texto que corregir. Va como bolsa de horas al mes, y os decimos cuántas se han usado.
Qué comprobamos cada mes, y qué os contamos
Lo que más veces destapa un problema es la comprobación más tonta: enviar el formulario de contacto y ver si llega el correo. Se hace todos los meses.
A eso se suman las métricas de velocidad, los enlaces rotos, los errores del servidor y si hay páginas devolviendo 404 desde algún sitio que las enlaza. Y llega un informe corto con lo que se ha hecho, que es lo que separa una cuota de mantenimiento de un cargo recurrente que nadie sabe explicar.
Para quién no es esto
Si vuestra web es estática, sin gestor de contenidos ni base de datos, tiene mucha menos superficie por donde la ataquen y casi nada que actualizar. Ahí basta con vigilar el dominio, el alojamiento, el certificado y que los formularios sigan llegando.
Y si lo que necesitáis es añadir secciones o escribir contenido, eso es un proyecto y se presupuesta aparte. Meterlo dentro de una cuota de mantenimiento acaba mal para las dos partes.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio contratar el mantenimiento con quien hizo la web?
No, y conviene comprobar que podéis elegir antes de firmar el proyecto: que el dominio esté a vuestro nombre, que tengáis los accesos al alojamiento y al gestor, y que el código sea vuestro. Con esas tres cosas cambiáis de proveedor cuando queráis; sin ellas la cuota deja de ser una elección.
¿Qué pasa si no actualizo nunca?
El riesgo depende de que se publiquen vulnerabilidades en el software que usa, la toquéis vosotros o no. Cuando se publica una, es habitual que aparezcan rastreos automáticos buscando sitios sin actualizar. Una web comprometida puede acabar enviando correo basura o redirigiendo a los visitantes a otro sitio, y si Google lo detecta marca el dominio con un aviso.
¿Cuánto cuesta el mantenimiento de una web?
Depende del alojamiento, del gestor de contenidos y de cuántas extensiones haya que sostener, así que se presupuesta después de mirar la web. Qué partidas se pagan cada año y cómo comparar dos cuotas lo explicamos en el artículo sobre qué cuesta mantener una web al año.
¿Incluye cambios de diseño?
Los cambios pequeños sí, con la bolsa de horas. Rediseñar una sección o añadir funcionalidad nueva es otro trabajo y va presupuestado aparte. Desconfiad de las cuotas con «cambios ilimitados»: lo ilimitado no existe y el límite aparece el día que pedís algo grande.
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