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Cuánto cuesta una página web (y de qué depende)

Qué hay detrás de «presupuesto página web»: número de páginas, quién escribe los textos, si hay tienda y qué se renueva cada año.

Publicado por Seny Digital el Cómo escribimos esto

Una página web no tiene precio de catálogo, y quien os dé una cifra por teléfono sin preguntaros nada os está diciendo lo que cuesta su plantilla, no lo que cuesta vuestra web. Lo que sí se puede explicar, y es lo que hace este artículo, es qué partidas mueven el presupuesto arriba y abajo, para que sepáis qué estáis comparando cuando os lleguen tres ofertas que no se parecen en nada.

Hay una pista de lo revuelto que está este asunto. Quien busca «presupuesto pagina web» en Google vale 4,01 € por clic en la subasta de anuncios: es de las búsquedas caras del sector del marketing digital. Cuando un clic cuesta eso, hay mucha gente interesada en que la respuesta sea confusa.

Por qué nadie serio da un precio sin preguntar

Dos empresas del mismo sector, del mismo tamaño y de la misma calle pueden necesitar proyectos que cuesten muy distinto. Una tiene los textos escritos, las fotos hechas y sabe qué quiere. La otra tiene un catálogo en PDF de 2019, ninguna foto propia y quince referencias que hay que decidir si entran o no.

El trabajo de diseñar y programar es parecido en las dos. Todo lo demás no.

Por eso una petición de presupuesto que se responde en cinco minutos suele significar una de dos cosas: o el precio lleva un colchón grande para cubrir lo que no se ha preguntado, o el proyecto se va a quedar corto y las sorpresas llegarán a mitad de camino.

Las seis cosas que mueven el precio

1. Cuántas páginas hacen falta

No es lo mismo una web de cinco páginas que una de cuarenta. Pero el número no se decide por gusto: sale de qué vende la empresa y de qué busca la gente. Una empresa con seis servicios distintos necesita seis páginas si quiere aparecer en las seis búsquedas, porque una sola página no puede competir por seis cosas a la vez.

Esa cuenta conviene hacerla antes de presupuestar. Es la diferencia entre una web que se queda como está durante cinco años y una que hay que ampliar a los seis meses.

2. Quién escribe los textos

De todas las partidas, esta es la que más veces descuadra un proyecto, y casi nunca aparece desglosada en los presupuestos.

Si los escribís vosotros, el proyecto es más barato y depende de que saquéis el rato. Si los escribimos nosotros, hay que sumar las horas de entender el negocio, redactar y revisar. Lo que no funciona es la tercera vía, que es la habitual: nadie los escribe, se maqueta con relleno y se publica con el relleno dentro. Ese texto se acaba reescribiendo, y rehacer cuesta más que hacer.

Preguntad siempre quién escribe. Si la respuesta es ambigua, el presupuesto está incompleto.

3. Si hay tienda

Una tienda añade inventario, pasarela de pago, gastos de envío por zona, impuestos, devoluciones y facturas por encima de lo que ya lleva una web. Cada una de esas cosas es una decisión de negocio antes que una pantalla.

Y hay una pregunta que cambia el proyecto entero: si el stock ya vive en un programa de gestión, lo sensato es conectarlo en lugar de llevar el inventario por duplicado. Esa conexión tiene su coste y ahorra un problema que aparece a los tres meses, cuando alguien vende algo que ya no queda.

4. Si ya existe una web

Rehacer una web que lleva años publicada cuesta más que empezar de cero, aunque parezca al revés.

El motivo es que la web vieja tiene direcciones que Google conoce, que hay gente que tiene guardadas y que otras webs enlazan. Cada una de esas direcciones necesita su redirección a la página nueva que le corresponde. Si eso no se hace, el día que se publica la web nueva se pierde de golpe todo el posicionamiento acumulado y empiezan a salir errores 404 a quien llegue desde Google.

Es la partida que más se olvida en los presupuestos baratos, y la que peor se arregla después.

5. Si hay que conectarla con algo

Un formulario que crea la ficha del cliente en el programa de gestión. Un calendario de citas que cuadre con la agenda real. Un catálogo que se actualice solo cuando cambian los precios. Cada conexión de estas se presupuesta aparte, porque depende de si el otro programa la permite y de cómo.

Conviene decirlo en la primera reunión aunque sea para más adelante. Una web pensada desde el principio para conectarse cuesta menos de ampliar que una que hay que abrir en canal.

6. Qué pasa el día después de publicar

Una web publicada no se queda quieta. El gestor de contenidos saca versiones, los plugins se actualizan, los certificados caducan y aparecen fallos que nadie previó.

Eso es un coste recurrente y va aparte del proyecto. Lo tratamos entero en el artículo sobre qué cuesta mantener una web al año, porque es donde más gente se lleva la sorpresa.

Lo que se paga cada año, aunque no lo llame nadie

Tres partidas que no son del proyecto pero se pagan igual, y que conviene tener claras antes de firmar:

El dominio. La dirección de internet. Se renueva cada año y es barato. Aseguraos de que está registrado a nombre de vuestra empresa: hay quien lo pone al suyo y la sorpresa llega el día que queréis cambiar de proveedor.

El alojamiento. El servidor donde vive la web. El precio varía muchísimo según lo que necesite el sitio, y es la partida donde ahorrar sale caro: un alojamiento lento hace lenta a la web mejor construida, y la velocidad influye en el posicionamiento.

Las licencias. Algunas webs usan plantillas o extensiones de pago con renovación anual. Si dejáis de pagarlas, dejan de recibir actualizaciones de seguridad. Pedid la lista antes de firmar, con el precio de renovación de cada una.

Cómo comparar un presupuesto de página web con otro

Cuando os lleguen tres ofertas con precios muy distintos, empezad por comprobar que hablan del mismo trabajo, antes que por mirar el total. Cuatro preguntas lo aclaran casi siempre:

  1. ¿Cuántas páginas incluye y cuánto cuesta añadir una más? Es donde se esconde la diferencia entre la oferta barata y la cara.
  2. ¿Quién escribe los textos y cuántas revisiones entran?
  3. ¿Está incluida la migración de las direcciones antiguas? Si la web actual lleva años publicada y esto no aparece, el presupuesto está incompleto.
  4. ¿De quién es el dominio, el código y los accesos al terminar? La respuesta debería ser «vuestros», por escrito.

Tres señales de que un presupuesto va a salir caro

Aquí nos mojamos, porque son cosas que hemos visto y que rara vez se dicen en voz alta.

El precio cerrado sin haber hecho ninguna pregunta. Suele significar que se vende una plantilla, y se nota a los dos meses, cuando cada cambio que pedís queda fuera de alcance.

La cuota mensual con permanencia larga y sin propiedad. Hay modelos de suscripción legítimos, pero mirad qué pasa al terminar: si al cancelar os quedáis sin web y sin poder llevaros nada, lo que habéis contratado es un alquiler.

La ausencia total de plazos. Un proyecto sin fechas de revisión se alarga por defecto, y casi siempre por el mismo motivo: los textos. Un calendario con las fechas en las que vosotros tenéis que devolver cosas protege a las dos partes.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una página web sencilla para una pyme?

Depende sobre todo de tres respuestas: cuántas páginas, quién escribe los textos y si hay que migrar una web anterior. Con esas tres se puede dar un precio cerrado, y sin ellas cualquier cifra es un tiro al aire. Nosotros presupuestamos después de mirarlo y el precio va por escrito antes de empezar.

¿Y una tienda online?

No la montamos: es una decisión de alcance, no de precio. Nos hemos especializado en la web de servicios y de contenidos, y una tienda es otro oficio, con pasarela de pago, gestión de stock, devoluciones y fiscalidad propias.

Lo que sí hacemos es posicionar una tienda que ya tenéis. El SEO para ecommerce trabaja las fichas de producto, las categorías y el contenido duplicado que arrastra cualquier catálogo grande.

¿Es más barata una plantilla que una web a medida?

De entrada sí, y por eso tiene sentido en algunos casos. La cuenta cambia cuando se mira a dos o tres años: las plantillas cargan funciones que no usáis, suelen ir más lentas y limitan lo que se puede tocar. Si vuestra web va a ser una presencia mínima que no se toca, la plantilla cumple. Si va a competir por búsquedas, la limitación se paga.

¿Por qué hay quien la hace por muy poco dinero?

Porque no es el mismo trabajo. Suele significar una plantilla con textos de relleno, sin la investigación de qué busca vuestro mercado y sin las redirecciones de la web anterior. Sale a cuenta si lo que necesitáis es tener algo publicado. Para que entre gente, se queda corto.

¿Se puede hacer por fases?

Sí, y en muchos casos es lo razonable. Se publica primero la parte que trae clientes —los servicios y el contacto— y se amplía después con el blog o la tienda. La condición es que la estructura esté decidida desde el principio, porque ampliar sobre algo bien planteado es barato y ampliar sobre un apaño no lo es.

¿Cuánto se tarda?

El plazo lo marcan las revisiones más que el diseño. En los proyectos que se alargan, casi siempre el cuello de botella está en el tiempo que tarda el cliente en devolver los textos revisados. Por eso fijamos un calendario con fechas en los dos sentidos.


¿Queréis el número de vuestro caso? Contadnos qué necesitáis y os damos el presupuesto cerrado y por escrito, después de mirarlo. También podéis ver qué incluye nuestro trabajo de diseño web.

Sobre este artículo

El dato del coste por clic de «presupuesto pagina web» —4,01 € en la subasta de Google Ads, con 390 búsquedas mensuales en España— procede de SE Ranking, consultado el 6 de agosto de 2026.

No publicamos tarifas porque el trabajo no es el mismo en dos empresas distintas. Lo que sí hacemos es decir el precio antes de empezar, cerrado y por escrito.

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