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Visibilidad en IA: que los asistentes sepan que existís

Escribid en ChatGPT «una agencia de marketing en Tarragona que sepa de Odoo» y os dará tres o cuatro nombres. Esa lista sale de lo que el asistente ha podido leer y entender de cada web. Si la vuestra no se lo pone fácil, no aparece.

Lo que ha cambiado este verano es que ya hay una cifra. Desde el 31 de agosto de 2026, Search Console enseña cuántas veces se han mostrado enlaces de vuestra web dentro de las respuestas con IA de Google. Es gratis y ya la tenéis.

Qué mira un asistente antes de nombraros

Un asistente lee el código de la página y se queda con lo que entiende de una pasada. El diseño le da igual, los menús que cargan después no los espera y los formularios no los rellena.

De ahí salen dos consecuencias prácticas. La primera es que lo que no está en el texto no existe: un dato que solo se ve dentro de una imagen, o que aparece al pulsar una pestaña, es un dato que el asistente no tiene.

La segunda es que se fía de lo que puede contrastar. Si vuestra web dice una cosa, la ficha de Google otra y un directorio una tercera, se queda con la duda y acaba nombrando a otro.

Qué incluye el trabajo

Cinco frentes. Ninguno es espectacular por separado, y juntos deciden si un asistente puede hablar de vosotros con confianza.

Que la web se lea entera, y rápido

Un rastreador que no termina de cargar la página se queda con lo que le dio tiempo, y lo que no leyó no existe para él. Aquí entra también el fichero llms.txt, y conviene decir lo que es: la documentación de Google aclara que no hace falta crear ningún fichero nuevo ni marcado especial para salir en sus respuestas, y un estudio de Ahrefs sobre unos 38.000 dominios que lo tenían puesto encontró que el 97% no recibió ni una petición de ese fichero durante mayo de 2026. El nuestro sigue ahí porque nos sirve de índice y mantenerlo no cuesta nada. Os lo contamos en vez de cobrarlo como si fuera una palanca.

Datos estructurados y HTML con sentido

Marcar quiénes sois, qué vendéis, dónde estáis y cuándo abrís, en el formato que las máquinas ya saben leer. Y encabezados ordenados, con la respuesta al principio de cada apartado, para que un párrafo suelto se entienda sin el resto de la página delante. Es el mismo trabajo que ya sirve para la búsqueda de siempre: Google aclara que sus funciones de IA no piden ningún marcado aparte.

Qué rastreadores dejamos pasar

OpenAI tiene tres y Anthropic otros tres, y cada uno hace una cosa distinta: uno indexa para poder responder, otro recoge material de entrenamiento y otro va a buscar una página concreta porque alguien acaba de pedirla. En el robots.txt se configuran por separado, así que se puede aparecer en la búsqueda de ChatGPT sin ceder nada al entrenamiento. Bloquearlos todos de golpe, que es la reacción natural, os deja fuera de esa búsqueda sin haberlo decidido.

Que todos los sitios digan lo mismo

Nombre, teléfono, dirección y horario idénticos en la web, en la ficha de Google y en los directorios. De ahí saca un asistente lo que afirma sobre vosotros, y un dígito distinto en el teléfono basta para que dude.

La medición

El informe de Search Console para lo que pasa en Google. Para el resto de asistentes, las visitas separadas por origen en la analítica y los registros del servidor, que dicen qué rastreadores han entrado y por qué páginas. Es la parte de todo esto que se puede enseñar en una pantalla.

Incluir o excluir: una decisión que ahora es vuestra

Desde agosto, Search Console lleva un ajuste que decide si vuestra web aparece en las respuestas con IA de Google. Viene puesto en «incluir», así que no hay que tocar nada para seguir saliendo: si alguien os ofrece activároslo, ya está activado.

Al ponerlo en excluir dejáis de recibir impresiones y visitas desde esas funciones, y vuestro contenido deja de usarse para fundamentar lo que Google responde. Es un corte limpio y se nota entero.

Lo que ese ajuste no toca, según Google, es el posicionamiento normal fuera de esas funciones. Y tampoco tiene que ver con el entrenamiento de modelos, que se gobierna aparte con Google-Extended en el robots.txt. Son tres cosas distintas y se confunden a menudo, así que lo dejamos por escrito antes de que nadie apague la que no era.

Cómo se mide

Con Google ya se puede poner un número encima de la mesa. El informe de rendimiento de IA generativa de Search Console enseña cuántas veces se han mostrado enlaces de vuestro sitio dentro de las Vistas creadas con IA y del Modo IA, repartido por página, país, dispositivo y fecha.

Y ahora la letra pequeña, que es la parte que conviene saber antes de emocionarse. El informe da impresiones y nada más: ni clics, ni porcentaje de clics, ni posición, ni las consultas que provocaron la aparición. Varios enlaces vuestros dentro de la misma respuesta cuentan además como una sola impresión. Sirve para ver la evolución de cuánto os enseñan, y hasta ahí llega lo que se puede afirmar.

Para ChatGPT, Perplexity y la aplicación de Gemini no existe nada parecido. Ahí seguimos con lo de siempre: las visitas que llegan desde cada asistente, separadas por origen en la analítica, y los registros del servidor, que confirman qué rastreadores han pasado y por dónde. Son números pequeños al principio y eso se dice antes de empezar.

Qué sectores se juegan más aquí

Hay una prueba rápida para saber si esto os interesa mucho o poco. Pensad en cómo empieza una compra en vuestro sector. Si el cliente ya sabe a quién llamar y solo busca el teléfono, esto es secundario y hay cosas más urgentes que hacer con ese dinero. Si en cambio arranca con una pregunta abierta —«qué programa me sirve para esto», «a quién le llevo este problema»— y lo que recibe es una lista corta de nombres, entonces sí.

El estudio que OpenAI publicó con el NBER sobre 1,5 millones de conversaciones da la medida de por dónde va la cosa: tres cuartas partes de lo que se le pide a ChatGPT es orientación práctica, búsqueda de información y escritura, y la búsqueda de información pasó del 14% al 24,4% en un año. Buena parte de eso son preguntas que antes se escribían en un buscador.

Industria y logística

La compra de un ERP o de un programa de almacén empieza casi siempre con una pregunta abierta, y sigue con una lista de tres o cuatro proveedores que alguien pide comparar. Salir en esa lista y salir con los datos correctos son dos trabajos distintos, y el segundo es el que se descuida.

Clínicas y salud

Mucha gente pregunta por su problema antes de pedir cita y llega a la consulta con la respuesta ya leída. Aquí la coherencia entre lo que dice la web, la ficha de Google y los directorios pesa más que en ningún otro sector: un horario que no cuadra o una especialidad que solo aparece en un sitio bastan para que el asistente acabe nombrando a otro.

Abogados y gestorías

La primera consulta, la que antes era una llamada de diez minutos, se la lleva ahora un asistente. Lo que se juega el despacho es si aparece en esa respuesta como el sitio al que ir después.

Hostelería y turismo

De este sector hablamos en general, porque no tenemos ningún caso de hostelería que enseñar. Es donde antes va a llegar el paso siguiente: Google, OpenAI y Anthropic ya han publicado protocolos para que un agente reserve o compre por su cuenta. Un restaurante o un hotel cuyos datos no se puedan leer bien se queda fuera de esa conversación sin enterarse de que existía.

Para quién no es esto

Si lo que buscáis es que os garanticemos salir en ChatGPT, no somos vuestra agencia. Nadie puede garantizarlo. Con Google hay que hilar un poco más fino desde este verano: ya existe un informe que enseña cuántas veces os han mostrado, pero enseñar impresiones no es lo mismo que poder provocarlas.

Fuera de Google no hay ni siquiera esa cifra. Sigue sin existir ningún panel donde consultar cuántas veces os ha nombrado ChatGPT o Perplexity. Quien os enseñe ese número se lo ha inventado o os está enseñando otra cosa.

Tampoco damos una nota. Circulan puntuaciones de «preparación para IA» de cero a cien, y son cómodas de vender, pero una nota solo vale si la regla con la que se calcula está cerrada y contrastada. El día que tengamos una que lo esté, saldrá publicada con la regla al lado.

Y si tenéis tienda y lo que queréis es que un agente pueda comprar solo, eso es harina de otro costal. Los protocolos existen —Google, OpenAI y Anthropic tienen el suyo— pero preparar un catálogo para eso exige meterse dentro de la tienda, y nosotros no montamos tiendas online.

Preguntas frecuentes

¿Podéis garantizar que ChatGPT nos nombre?

No, y desconfiad de quien lo garantice. Un asistente decide a quién nombra con criterios que no publica y que cambian sin avisar. Lo que está en nuestra mano es quitar de en medio todo lo que hoy se lo pone difícil: que la web se lea bien, que los datos del negocio no se contradigan de un sitio a otro y que sus rastreadores puedan entrar. Eso es trabajo comprobable, y es lo que se factura.

¿Qué es el informe nuevo de Google y qué me va a enseñar?

Es un apartado de Search Console que Google terminó de desplegar en todo el mundo el 31 de agosto de 2026. Enseña cuántas veces se han mostrado enlaces de vuestro sitio dentro de las Vistas creadas con IA y del Modo IA, con el detalle por página, país, dispositivo y fecha. Se queda fuera todo lo demás: no trae clics, ni posición, ni las consultas que provocaron la aparición, así que sirve para seguir la evolución de cuánto os enseñan. Es gratis y no hay que instalar nada.

¿Hace falta un fichero llms.txt?

Para salir en las respuestas de Google, no, y lo dice su propia documentación: no hay que crear ficheros nuevos ni marcado especial. Ahrefs revisó unos 38.000 dominios que lo tenían puesto y el 97% no recibió ni una petición de ese fichero durante mayo de 2026. Nosotros mantenemos el nuestro porque nos sirve de índice y no cuesta nada, y por eso os lo contamos aquí en lugar de facturarlo como si fuera el trabajo.

¿Esto es lo mismo que el SEO?

Se solapa bastante, y por eso las dos cosas se apoyan en lo mismo: una web rápida, bien estructurada y con datos coherentes le sirve igual a Google que a un asistente. La diferencia está en lo que se añade encima —el permiso de rastreo, la manera de escribir para que un párrafo se entienda solo— y en lo que se mira después: impresiones en un informe que solo cubre a Google, en vez de posiciones.

¿Cuánto tarda en notarse?

La parte técnica se hace en semanas. Cuándo empieza a llegar tráfico desde un asistente depende de cada uno: unos rastrean a menudo y otros con meses de diferencia, así que dar un plazo de memoria sería inventarlo. Lo que sí se puede enseñar desde el primer mes es qué rastreadores han entrado y qué dice el informe de Google, que son las señales de que el trabajo ha llegado a su destino.

¿Hay que rehacer la web?

Casi nunca. Lo que se toca es lo que hay debajo: el marcado, los ficheros de la raíz y cómo están escritos los apartados. Si la web resulta ser tan lenta o tan cerrada que un rastreador no puede leerla entera, eso sale en la primera comprobación y se os dice antes de presupuestar.

¿Lo hablamos?

Contadnos qué queréis conseguir y os decimos si podemos ayudaros, con los datos delante. Si vemos que no somos los adecuados, también os lo diremos.